El Proyecto de Lectura Centro Madre

Despertando la alegría de la lectura en los niños de caseríos en Barlovento, Venezuela: El proyecto de lectura Centro Madre

Desde el año 2000, el centro comunitario sin fines de lucro Centro Madre ha estado sirviendo a cinco caseríos rurales pobres cerca de San José, Barlovento, mediante proyectos de educación, salud, agricultura y desarrollo económico. Adicionalmente, cada año Centro Madre ha celebrado la Navidad y el día del Niño organizando obras de teatro, música, juegos, danzas, y manualidades en los caseríos. Estos programas están diseñados para ayudar a que las personas se den cuenta de que, a pesar de las circunstancias adversas y a veces traumáticas en sus vidas, causadas por la pobreza, la violencia y la discriminación, ellos tienen el poder de transformarse y aprender a usar todo su potencial.

La fundadora y directora del centro es Didi Hendrika Renkers de los Países Bajos. Ella explica: “Con frecuencia me duele ver niños  muy felices en los caseríos, pero adolescentes infelices. Me di cuenta de que aunque los niños parecen bastante brillantes, y todos ellos van a la escuela primaria, su nivel educativo es bajo. La mayoría no va al bachillerato, o se retira después de sólo unos cuantos meses. En los caseríos de La Guairita y El Tesoro, sólo un adolescente es bachiller”.

Ella descubrió que en la mayor parte de los hogares de los caseríos casi no había libros, revistas o periódicos. Para muchos niños, leer era más un castigo que una alegría. Esto era en parte debido a una falta de conciencia en la comunidad de cómo inspirar a un niño a aprender.

Durante la constante evaluación de Centro Madre en la búsqueda de las mejoras maneras de acompañar a las comunidades, comenzaron a prestar libros infantiles a algunas familias interesadas en el 2005. Un año después, este servicio de préstamo de libros continuaba, porque los mismos pobladores mostraron disposición para invertir su propio tiempo y energía en él. Así, en el 2007 Centro Madre solicitó y recibió una donación del Instituto Autónomo Centro Nacional del Libro (CENAL) para comprar libros y otros materiales educativos para el programa. Luego, Centro Madre escogió una madre en cada uno de los dos caseríos, para coordinar el préstamo de los libros. Cada una recibió 40 libros infantiles, los cuales prestaron en turnos a aproximadamente 20 familias con niños pequeños en cada caserío. Una vez a la semana estos coordinadores visitan cada casa y cambian los libros. También escuchan las opiniones  de los niños y de los padres y aplauden los éxitos de los participantes… [Use el botón Leer más… abajo]

Keliandri, de 10 años, estaba leyendo muy poco cuando su madre, Alicia Ramos, tomó la responsabilidad de distribuir libros en La Guairita. La niña no estaba interesada en escuchar su madre a leer, pero comenzó a llevar libros a su cuarto y cerrar la puerta. Ella estaba tan fascinada por los cuentos, que aprendió a leer por sí misma. Semanas después su maestro anunció que Keliandri estaba leyendo mucho mejor. Ahora ella está tratando de transmitir el interés en los cuentos a su hermano menor.

Doris Ramos tiene tres hijos, y es una participante entusiasta en el proyecto de lectura. Dice: “Fue mi hija menor la que ayudó a mi hijo a mejorar sus habilidades de lectura a través de los libros. Para prevenir discusiones sobre quién puede leer un libro primero, necesito tomar prestados varios cada semana.”

El servicio de préstamo de libros está haciendo una gran diferencia en estos caseríos, porque los niños están aprendiendo una habilidad extremadamente vital de una manera alegre, creativa y divertida. Muchas de los cuentos son graciosos y hacen que los niños se rían bastante. También la actividad afianza los lazos afectivos y estimular atención positiva entre los padres y hijos. En una casa, el padre, la madre y los niños mayores, todos juntos leen los libros a los niños.

Noris Díaz, la coordinadora del proyecto en el caserío Madre Vieja, dijo: “Ahora algunos de los niños mayores también están solicitando libros, así que necesitamos expandir nuestra selección.”

En el 2009 cada uno de los facilitadores llevó a cabo una encuesta, haciendo varias preguntas a cada una de las familias participantes:

¿Quién en la casa lee los libros en voz alta a los niños?  Mayormente las madres, algunos padres, y unos hermanos mayores leen, mientras que unos pocos niños leen solos.

¿Con qué frecuencia leen los libros? En algunas casas ellos leen todos los días, algunos solo una vez a la semana, pero la mayoría aproximadamente tres veces a la semana.

¿Cuáles son los libros favoritos de los niños? Diferentes niños nombraron diferentes libros; así que Centro Madre continua ofreciendo una variedad de títulos y temas a cada caserío.

¿Ha notado algún cambio en las destrezas de lectura o el comportamiento de su hijo? Los participantes estuvieron unánimemente de acuerdo en que leer cuentos a sus hijos estaba ayudando en su educación. Algunos padres dieron ejemplos muy claros de sus hijos de 8, 9 ó 10 años, que apenas sabían leer, y que hoy en día están leyendo bien.

¿Le leyeron cuando usted era niño? A casi ninguno de los adultos le leyeron cuando eran niños; sólo una dijo que le contaron cuentas por su abuela.

Desafortunadamente, debido a la falta de una buena cultura de lectura, a veces los libros son maltratados, rasgados, rayados, o se mojan, y por eso necesitan ser reemplazados frecuentemente. Algunas personas responden a este problema aconsejando a los coordinadores que no presten más libros a las familias que los maltratan. Pero la política de Centro Madre es de ser paciente y enseñar a las personas y a los niños a ser responsables y cuidar los libros. La pérdida de algunos libros está considerado como parte de la inversión para garantizar que los niños tengan la oportunidad de aprender a leer en una forma divertida y creativa.

Noris contó que en una familia la madre cooperaba muy poco y permitía que su infante rompiera los libros. Entonces Noris convenció a la hija mayor que estudia en colegio, para que tomara la responsabilidad de leer y cuidar los libros para que los niños  en la casa no fueran excluidos.

En el 2009, Centro Madre expandió el proyecto a la escuela pública en Los Galpones, donde la maestra María Pacheco tiene una clase de quinto grado con 20 niños. El aporte financiero para esto fue donado por la Fundación Emanuela Anatole y la Fundación WWD-F. Dos voluntarias hacen una visita a la  clase una o dos veces por semana para leer cuentos, liderar discusiones y hacer actividades relacionadas. Por ejemplo, ellos leen un cuento indígena sobre la Reina Araguaney quién sacrificó su vida por su pueblo para terminar con una sequía prolongada. Ella se convirtió en un árbol llamado Araguaney, el cual es el árbol nacional de Venezuela. Luego los estudiantes plantaron un árbol de Araguaney  al lado de la escuela y prometieron cuidarlo.

La belleza del proyecto de lectura Centro Madre es que por una pequeña inversión los coordinadores pueden ser escogidos en otros caseríos, y la existencia de libros puede ser incrementada. Actualmente Alicia y Noris están preparando un simple curso de entrenamiento y una guía para que cualquier persona pueda desarrollar las habilidades necesarias para comenzar y dirigir el proyecto en otras comunidades.

Para hacer una donación al proyecto, contribuir con libros infantiles u obtener más información, contacte a Didi: Telfs. 0234.511.85.49, 0416.400.36.28, www.centromadre.org  y www.priven.org.

Más artículos
«Terapia Comunitaria» por Dr. Adalberto Barreto

Utilizamos cookies. Al utilizar nuestro sitio, usted acepta nuestro uso de cookies.Aceptar